LLAMADO DESDE LA COALICIÓN ECUMÉNICA INTERRELIGIOSA Y ECOESPIRITUAL DEL SUR GLOBAL
Frente a la Primera Conferencia Más Allá de los Combustibles Fósiles en Santa Marta, Colombia, 24 - 29 abril de 2026, nuestra coalición amplia de redes y organizaciones cristianas, ecuménicas, interreligiosas y espirituales, particularmente del Sur Global, se une con firmeza e intención profética al llamado por un Tratado sobre Combustibles Fósiles. Llamamos a todas las personas creyentes, espirituales y de buena voluntad y a las comunidades de fe a apoyar este llamado con su firma y a sumarse al trabajo para hacerlo una realidad, en sus respectivos países.
Hemos expresado nuestra posición frente a la Conferencia en Santa Marta en varios documentos, que se unen en el espíritu de búsqueda del bien común. El Manifiesto de las Iglesias del Sur Global afirma que los datos científicos muestran que el planeta se está acercando a límites críticos que amenazan la estabilidad de ecosistemas, economías y sistemas de gobernanza, afectando especialmente a los más vulnerables. Las Iglesias de África, América Latina, el Caribe y Asia observan que el cambio climático es también resultado de modelos de producción y consumo insostenibles. Estamos frente a un sistema económico que profundiza el daño. La principal causa de la crisis climática es la quema masiva de carbón, petróleo y gas, responsables del 86% de las emisiones de CO₂ entre 2010 y 2019.
El Movimiento Laudato Si´ en su documento “Una Reflexión Teológica Católica sobre la Propuesta de la Iniciativa de un Tratado sobre Combustibles fósiles” afirma que, “como enseña el Papa Francisco en Laudato Si’ y Laudate Deum, el cambio climático, la pobreza y la injusticia están profundamente interconectados. La continua expansión del carbón, el petróleo y el gas amenaza la dignidad humana, la paz mundial y el futuro de nuestra casa común”.
En el Texto de convergencia de nuestro sector frente a la Conferencia, las comunidades de fe y espiritualidad expresamos que “la crisis climática que enfrenta el planeta no es solo un problema ambiental, sino también una profunda crisis espiritual, ética y de sentido, que demanda aparte de una reestructuración económica, una transformación cultural. (...) Desde esta convicción, afirmamos que además de ajustes técnicos y acuerdos entre gobiernos, la Transición Justa busca transformar la forma en que nos relacionamos con la Tierra y entre nosotros. La Tierra es un don sagrado que debe ser cuidado con responsabilidad, con amor hacia todas las criaturas y compromiso con las futuras generaciones de todos los pueblos del mundo. De esta manera, la promoción y manutención de la Paz es innegociable y urgente.”
La Red de Fe por la Justicia Climática afirma que “más allá del enfoque en el ‘qué y el cómo’, es necesario preguntarse ´para y con quiénes´ se hace la transición justa. Esto requiere incorporar las voces de las comunidades afectadas por el modelo extractivista: los pueblos indígenas, campesinos y afrodescendientes. Una transición justa ubica en el centro a las víctimas y sobrevivientes del sistema dominante, quienes han visto sus territorios despojados; ríos, montañas y ecosistemas robados de su vitalidad. No hay justicia climática sin justicia social.” En este sentido, abogan por una transición justa, solidaria e integral.
En el documento de posicionamiento de los pueblos originarios frente a la conferencia de Santa Marta dice: “Los Pueblos Indígenas somos titulares de derechos, gobiernos propios y guardianes de los territorios. Sin libre determinación; consentimiento libre, previo e informado y protección y seguridad jurídica de nuestros territorios, no hay justicia climática y ambiental. La Transición Justa debe construirse con nosotros, o no será justa”.
La alianza Faiths for a Fossil Free Future acentúa en su Llamado Interreligioso la urgencia de la acción: “Mientras los gobiernos se reúnen en Santa Marta, esta conferencia no debe convertirse en otro foro más que acepte retraso o una ambición diluida. Innumerables personas de fé y líderes religiosos están dispuestos a apoyar a quienes estén preparados para avanzar con una implementación decisiva. Los imperativos científicos y morales son claros desde hace mucho tiempo. No necesitamos más diagnósticos. Necesitamos acción”.
Consecuentemente, llamamos a que el Tratado sobre Combustibles Fósiles busque el abandono de los combustibles desde un compromiso con:
un cambio cultural y espiritual, que reconoce los límites del planeta y busca una vida sobria y digna para todos/as
fin inmediato al desarrollo de nuevas explotaciones de carbón, petróleo y gas
eliminación rápida y equitativa de la producción actual de combustibles fósiles, garantizando que los trabajadores y comunidades afectadas reciban un apoyo digno
una transición justa a escala mundial, asegurando el acceso universal a una energía renovable limpia, segura, fiable y asequible para todas las personas.
el abandono de los subsidios a los combustibles fósiles
una transformación del sistema financiero, incluyendo la cancelación y reinversión de las deudas del Sur Global en la transición
el respeto absoluto a la soberanía de los pueblos, rechazando enérgicamente el armamentismo y el uso de la fuerza para asegurar fuentes de energía
el rechazo al neoextractivismo y las «soluciones falsas», mediante un sistema de trazabilidad y rendición de cuentas de los combustibles fósiles y minerales críticos
un sistema de democracia plena con paridad epistemológica para las sabidurías de los pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos, y las mujeres y niñez, que son los y las que viven en los territorios afectados, y quienes nos llevarán a soluciones más allá de las que el paradigma dominante nos brinda
libre determinación; consentimiento libre, previo e informado y protección y seguridad jurídica de los territorios de los pueblos originarios.
la búsqueda de una economía del cuidado, una reconexión con la tierra y una práctica de compasión activa, responsabilidad colectiva y sabiduría.
En lo que el Consejo Mundial de Iglesias ha llamado el “Decenio Ecuménico de Acción por la Justicia Climática (2025-2035)” nos comprometemos con esperanza activa a duplicar nuestros esfuerzos por educar a nuestras comunidades e incidir en nuestros gobernantes para la concretización de este Tratado. Será un paso fundamental en el cambio de conciencia que necesitamos, para que nuestros territorios tengan Vida plena.